Identidad, idioma, trabajo y acompañamiento para quienes deciden volver
Hay conversaciones que no terminan cuando se apagan los micrófonos. Continúan en los pasillos, durante los viajes de regreso y, sobre todo, en las preguntas que cada participante se lleva consigo.
Durante el 7.º Congreso Mundial de la Diáspora Croata, celebrado en Vukovar, participé en el panel “Desafíos y potencialidades del retorno y la inmigración desde América Latina: reflexiones críticas en primera persona”.
El encuentro reunió experiencias y perspectivas diferentes alrededor de una cuestión común: ¿qué sucede cuando una persona descendiente de croatas decide regresar, estudiar, trabajar o reconstruir parte de su vida en Croacia?
Las intervenciones permitieron reconocer que el retorno no comienza ni termina con la obtención de la ciudadanía. Requiere orientación administrativa, acceso al idioma, oportunidades laborales, acompañamiento emocional y, especialmente, espacios donde la persona pueda sentirse reconocida como parte de la sociedad.
Regresar también es atravesar un proceso emocional
El psicólogo Juan Pablo Kovacevich abordó los procesos emocionales que pueden experimentar quienes deciden establecerse o vivir una parte del año en Croacia.
Su intervención dejó planteada una pregunta fundamental:
¿Quiénes son los croatas de la diáspora para la Croacia actual?
Muchos descendientes crecen sintiendo una profunda identificación con el país de sus antepasados. Conservan apellidos, relatos familiares, tradiciones y una idea de pertenencia transmitida durante generaciones. Sin embargo, al llegar pueden descubrir que esa identidad no siempre es reconocida de la misma manera por la sociedad local.
La invitación al retorno convive entonces con cierta desconexión: se convoca a la diáspora, pero todavía falta conocer mejor sus historias, expectativas y necesidades.
Regresar puede producir alegría y reconocimiento, pero también extrañamiento, frustración o soledad. La tierra heredada a través de la memoria familiar debe convertirse, poco a poco, en una experiencia real y cotidiana.
El trabajo como puerta de integración
Sonia Grotz presentó información obtenida mediante encuestas relacionadas con la inserción laboral. Su aporte permitió observar aspectos como el dominio del idioma, los contratos, la relación entre empleados y empleadores y la necesidad de construir entornos laborales más inclusivos.
Conseguir trabajo no significa únicamente alcanzar estabilidad económica. El espacio laboral también permite relacionarse, practicar el idioma, comprender códigos culturales y comenzar a formar parte de una comunidad.
Sin embargo, cuando una persona llega con títulos, experiencia o conocimientos adquiridos en otro país, puede encontrar dificultades para hacerlos valer. A esto se suman las diferencias culturales, el desconocimiento de las normas laborales y las limitaciones lingüísticas.
Por esa razón, la integración requiere información clara tanto para quienes llegan como para quienes los reciben.
La necesidad de una orientación práctica
Nadia Gisele Sisarić destacó la importancia de ofrecer una guía con los pasos necesarios para establecerse en Croacia.
Trámites como la obtención del OIB, el registro de domicilio, los seguros, la ciudadanía o el pasaporte pueden resultar complejos para alguien que desconoce el funcionamiento de la administración pública.
La información existe, pero no siempre está reunida, actualizada o presentada de manera accesible. En muchas ocasiones, las personas recurren a grupos de redes sociales, familiares o conocidos para comprender qué deben hacer.
Una guía destinada especialmente a quienes llegan desde América Latina podría reducir la incertidumbre y evitar errores. También debería reconocer que no todas las personas se encuentran en la misma situación: algunas ya poseen ciudadanía; otras están tramitándola; algunas llegan para estudiar y otras buscan establecerse de manera permanente.
Acompañar el retorno también significa facilitar información comprensible antes, durante y después de la llegada.
El idioma como puente y como barrera
Ornella Vera Cardaci reforzó la necesidad de un mayor acompañamiento administrativo. Quien todavía no domina el croata puede encontrar grandes dificultades para realizar trámites ante organismos públicos y comprender documentos oficiales.
El idioma es mucho más que una herramienta práctica. Permite participar, relacionarse y desarrollar autonomía. Para muchos descendientes, aprender croata posee además una profunda dimensión emocional: significa recuperar una lengua que la emigración fue debilitando o interrumpiendo dentro de la familia.
Sin embargo, aprender un idioma requiere tiempo. No debería suponerse que una persona, por tener apellido, ciudadanía o ascendencia croata, ya puede comunicarse con fluidez.
Los programas.
Los programas de enseñanza son esenciales, pero también se necesitan entornos pacientes donde las personas puedan practicar sin temor a equivocarse.
La cultura también construye pertenencia
Mi intervención se centró en la identidad, la cultura y el sentido de pertenencia desde mi experiencia de vivir entre dos orillas, alternando períodos en Argentina y Croacia.
Desde Ushuaia, en el extremo austral de América del Sur, hasta la tierra de mis antepasados, comprendí que regresar no siempre significa volver a un lugar físico. A veces significa encontrarse con una parte de la propia historia que había permanecido esperando ser descubierta.
Pero la ciudadanía o los documentos no garantizan por sí solos el sentimiento de pertenencia. Para que exista una integración real, también son necesarios espacios culturales y comunitarios.
Las asociaciones, universidades, bibliotecas, museos, encuentros literarios y organizaciones de la diáspora pueden ofrecer algo que no se obtiene en una oficina: vínculos, reconocimiento y oportunidades de participación.
La cultura puede hacer que una persona comience a sentirse en casa incluso antes de comprender por completo el idioma o los procedimientos administrativos.
Del llamado al retorno al acompañamiento real
La conversación del panel permitió reconocer varios desafíos centrales:
- Facilitar información administrativa clara y accesible.
- Ampliar las oportunidades para aprender croata.
- Favorecer la inserción laboral y el reconocimiento de las trayectorias profesionales.
- Brindar orientación antes y después de la llegada.
- Considerar los aspectos emocionales del retorno.
- Crear espacios culturales y comunitarios de integración.
- Escuchar las experiencias de quienes ya atravesaron este proceso.
La moderación estuvo a cargo de María Florencia Luchetti, investigadora vinculada con el Instituto para las Migraciones de Croacia, quien permitió que las distintas intervenciones formaran parte de una conversación más amplia sobre el presente y el futuro de la diáspora.
El panel no ofreció soluciones definitivas. Hizo algo igualmente necesario: convirtió experiencias personales en preguntas colectivas y mostró que las políticas de retorno deben construirse escuchando a quienes regresan.
La diáspora no solo conserva recuerdos, apellidos o tradiciones. También posee conocimientos, proyectos y experiencias capaces de contribuir a la Croacia contemporánea.
Para que ese aporte pueda desarrollarse, el llamado a regresar debe estar acompañado por condiciones reales para participar, integrarse y permanecer.
Porque la diáspora no solamente conserva la memoria de un pueblo.
También ayuda a escribir su futuro.
¿Qué apoyo consideras más importante para quienes desean comenzar una vida en la tierra de sus antepasados?

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