Las historias de la emigración suelen comenzar en el ámbito familiar: una fotografía, un apellido, una carta conservada durante años o una pregunta sobre quienes cruzaron el océano.
La Casa Drpic transforma esas búsquedas personales en un proyecto cultural abierto a la comunidad. Creada por Eduardo Morong Derpich y desarrollada desde Split, reúne investigación, literatura, documentos, testimonios y producciones audiovisuales sobre la migración croata y sus vínculos con América Latina.
Su historia inicial conecta Pučišća, en la isla de Brač, con el norte de Chile. La investigación sobre el viaje de Raimundo Derpich fue creciendo hasta convertirse en un recorrido más amplio por la memoria de quienes dejaron Dalmacia para comenzar una nueva vida en América.
Actualmente, La Casa Drpic desarrolla libros, artículos, entrevistas, archivos familiares, propuestas patrimoniales y proyectos digitales. Entre ellos se encuentra Hijos del Adriático, un documental en construcción que recorre diferentes territorios relacionados con la emigración croata: Brač, Split, Génova, Iquique y La Noria.
El proyecto no presenta la migración como una historia idealizada. Recupera las partidas y los logros, pero también las distancias, el trabajo, las pérdidas y las transformaciones que atravesaron las familias. Su mirada alcanza además a las nuevas generaciones: descendientes que investigan sus apellidos, aprenden el idioma, visitan los pueblos de sus antepasados o deciden establecer una relación contemporánea con Croacia.
De la memoria familiar al patrimonio compartido
Uno de los aspectos más valiosos de La Casa Drpic es su capacidad para reunir historias individuales dentro de una experiencia colectiva.
Aunque cada familia realizó un recorrido diferente, muchas conservan preguntas semejantes: de dónde llegaron sus antepasados, por qué emigraron, qué pudieron preservar y qué parte de aquella cultura continúa presente en sus descendientes.
El proyecto busca que fotografías, actas, testimonios y recuerdos no permanezcan aislados. Al ser investigados y compartidos, esos materiales pueden contribuir a construir un archivo más amplio sobre la presencia croata en América Latina.
La iniciativa también impulsa la recuperación de lugares concretos. La propuesta Casa Raimundo, por ejemplo, busca reconocer la vivienda familiar en Pučišća como punto de partida de una futura ruta patrimonial. De esta manera, una casa deja de ser solamente una construcción antigua y se convierte en un espacio capaz de conectar territorio, memoria y comunidad.
Voces de una diáspora que continúa escribiéndose
La Casa Drpic incluye también historias contemporáneas de descendientes croatas de distintos países. No se limita a reconstruir el pasado: observa cómo las nuevas generaciones transforman esa herencia mediante la literatura, la investigación, el cine, la vida comunitaria y las experiencias de retorno.
Dentro de ese trabajo, Eduardo Morong Derpich publicó la nota “Silvina Biott: la escritora que convirtió dos mares en una forma de pertenecer”, dedicada a mi recorrido entre Ushuaia, Zlarin y Split.
Agradezco sinceramente a Eduardo por incluir mi experiencia dentro de este archivo y por la profundidad y el respeto con los que presentó mi trabajo. Más allá de una trayectoria individual, la nota permite reconocer una experiencia compartida por muchos descendientes: la construcción de una identidad que dialoga con más de un territorio.
Una invitación a conocer el proyecto
Los invito a visitar el sitio oficial de La Casa Drpic y conocer sus libros, investigaciones, archivos y proyectos documentales.
Recorrer sus contenidos es acercarse a las múltiples formas en que la memoria croata continúa viva en América Latina. También es una invitación para que otras familias reconozcan el valor de sus propios documentos, fotografías y relatos.
Porque preservar la memoria migratoria no significa permanecer detenidos en el pasado.
Significa comprenderlo, compartirlo y permitir que las nuevas generaciones puedan continuar la historia.

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