Hay algo que uno cree que sabe hacer en cualquier lugar del mundo: pedir un café.

Después de todo, ¿qué tan difícil puede ser?

Un café con leche.
Simple. Universal. Inofensivo.

Eso pensaba yo.

Hasta que un día, en Makarska, me senté frente al mar con dos familiares. Era uno de esos momentos perfectos con el atardecer cayendo lento, el aire suave, la conversación que se abre sin apuro.

Nos sentamos, miramos la carta… y llegó el momento.

Ellos pidieron en inglés: “Large coffee with milk.”

Yo, pedí en croata: bijela kava.

Y en ese instante nos miramos y nos reímos. Porque, en teoría, habíamos pedido lo mismo. Solo que en dos idiomas distintos.

Tres cafés con leche.

Perfecto.

O eso creíamos.

Minutos después llegaron los cafés. Y ahí empezó la experiencia de pedir café. Sobre la mesa aparecieron: dos tazas medianas de café con leche y una taza grande… distinta Más clara. Más suave. Más “blanca”. Mi café.

Nos miramos otra vez. Y nos volvimos a reír.

Porque sí, habíamos pedido “lo mismo”…pero no era lo mismo.

Ahí entendí algo que ningún manual explica del todo: en Croacia, pedir café no es solo pedir café. Es entrar en un pequeño universo de matices.

Porque no es lo mismo:

  • kava s mlijekom
  • que bijela kava
  • que un café pedido en inglés
  • que lo que el camarero interpreta según el lugar

Y tampoco es lo mismo el tamaño. Ni la proporción. Ni la temperatura. Ni la costumbre.

Y entonces la pregunta aparece sola…¿qué tan difícil es pedir un café con leche?

La respuesta es simple…depende de dónde estés.

Pero lo mejor de ese momento no fue el error, ni la confusión, ni la sorpresa. Fue lo que vino después.

Nos quedamos ahí. Con nuestros tres cafés distintos. Compartiendo. Probando. Comparando. Hablando sin apuro. Mirando el mar. Como se toma el café en Croacia.

Porque si hay algo que aprendí acá es esto: el café no se toma rápido. Se habita. Se acompaña. Se deja estar.

Y entonces entendí que tal vez no importa tanto cómo lo pedís. Si es grande, mediano, blanco o con leche. Lo importante es el momento que se crea alrededor.

Y ese día, sin buscarlo, tuvimos tres formas distintas de pedir café…

y una sola forma de disfrutarlo.

Kava se ne pije. Kava se živi.

(El café no se toma. El café se vive.)

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