Vivir en Split no es simplemente mudarse a otra ciudad. Es entrar en un ritmo distinto, en una forma de vida que al principio parece ajena, pero que poco a poco empieza a tocar algo propio.

Soy argentina, y estoy viviendo en Croacia por unos meses. No es la primera vez. Ya había venido antes, en diferentes momentos, con el idioma como excusa y con algo más profundo, difícil de nombrar, como motor.

Y siempre me pasa lo mismo: llego… pero no llego del todo.

Hay una parte de mí que todavía está en Argentina, en mis afectos, en lo conocido, en lo cotidiano. Y otra parte que empieza a abrirse acá, en estas calles de piedra, en este mar que respira distinto, en este idioma que todavía estoy aprendiendo a habitar.

La vida cotidiana en Split: entre lo simple y lo nuevo

Split tiene algo que desarma. No es una ciudad que apure. No exige. No empuja.

Se camina. Se mira. Se escucha.

La vida cotidiana tiene otro ritmo. Los cafés se alargan. Las conversaciones no siempre necesitan palabras (algo que agradezco mientras sigo aprendiendo croata).

Pero también está lo otro: lo que cuesta. Ir al supermercado y no entender del todo.
Escuchar conversaciones y perderse. Querer decir algo simple… y no poder.

Y ahí aparece esa sensación tan particular de vivir en el extranjero:estar y no estar al mismo tiempo.

El idioma: la barrera y el puente

Estoy estudiando croata en nivel B1. Y si tuviera que decir la verdad, diría esto: sé más que antes, pero hablar sigue siendo difícil. Porque el problema no es solo el idioma.
Es todo lo que pasa en la cabeza antes de hablar: ¿Qué palabra uso? ¿En qué caso va? ¿Está bien el tiempo verbal? Y en ese intento por hacerlo bien… a veces no digo nada.

Aprender un idioma de adulta no es solo incorporar vocabulario. Es atravesar inseguridades. Es exponerse. Es aceptar el error.

Pero también es descubrir algo muy valioso: cuando una frase sale, aunque sea imperfecta, se siente como un logro enorme.

Vivir entre dos culturas

Hay algo que aprendí viviendo entre Argentina y Croacia: no se trata de elegir una u otra. Se trata de habitar ambas. En Argentina, todo me resulta natural. En Croacia, todo me invita a prestar atención. Y en ese contraste, algo crece. Empiezo a mirar distinto. A valorar otras cosas. A entender que lo que antes era automático ahora es consciente. Vivir en otro país no es solo cambiar de lugar. Es cambiar la forma de mirar.

La experiencia real: lo que no se ve en las fotos

Cuando uno piensa en Croacia, imagina el mar, las piedras antiguas, los paisajes increíbles. Y sí, todo eso está. Pero hay algo más, que no siempre se muestra: la nostalgia, la dificultad de comunicarse, la sensación de extranjería, el esfuerzo constante por adaptarse. Y, al mismo tiempo: la emoción de comprender algo nuevo, la alegría de poder decir una frase, la sensación de estar creciendo, el descubrimiento personal.

Vivir en Split siendo argentina es eso: una experiencia compleja, profunda, transformadora.

Una reflexión final

Hoy estoy acá, otra vez. Caminando estas calles. Escuchando este idioma. Habitando este “entre”. Y entiendo que no vine solo a estudiar croata. Vine a algo más. A aprender a estar lejos sin perderme. A construir una identidad que no se divide, sino que se expande. A aceptar que puedo pertenecer a más de un lugar.

Učim živjeti između dva svijeta.
I možda je upravo tu, između,  mjesto gdje najviše rastem.

(Aprendo a vivir entre dos mundos.
Y tal vez sea ahí, en ese “entre”,  donde más crezco.)

Si estás pensando en vivir en otro país, estudiar un idioma o animarte a una experiencia así, puedo decirte algo:

No es fácil.
Pero transforma.

Y a veces, eso es lo más importante.

Si estás pensando en venir a Croacia, estudiar un idioma o animarte a vivir por un tiempo en otro país, mi primera sugerencia es simple:

no esperes a sentirte completamente preparado.

Nunca lo estamos del todo.

El idioma no va a ser perfecto. Las certezas tampoco. Y siempre va a haber algo que te haga dudar.

Pero hay algo que sí aparece cuando das el paso: el crecimiento.

Mi consejo es este: animate a vivir la experiencia, aceptá no entender todo, hablá aunque te equivoques y, sobre todo, permitite transformarte

Porque viajar, estudiar y habitar otro lugar no solo cambia el entorno…
te cambia a vos.

…Te leo

¿Qué te detiene?
¿Qué te impulsa?

Podés dejar tu comentario o escribirme. Este espacio también es para compartir experiencias.

Deja un comentario