El arte como puente entre Croacia y Argentina

El arte también nace del encuentro

A veces siento que el arte no comienza con una obra, sino con una intuición.
Con esa sensación luminosa de reconocer a alguien antes de haberlo abrazado. De sentir cercanía antes de haber compartido una mesa, una conversación o un escenario.

Así me ha ocurrido muchas veces a lo largo de mi camino artístico. Y vuelve a suceder ahora, en esta experiencia que me emociona profundamente: la posibilidad de unir Croacia y Argentina a través del arte.

Personas que trabajan en lenguajes distintos —arte, fotografía, audiovisual, literatura— podemos no conocernos personalmente, vivir en países lejanos, hablar idiomas diferentes… y, sin embargo, sentir que ya formamos parte de un mismo equipo creativo.

No es casualidad.
Es afinidad sensible.

Arte en red: cuando crear se vuelve colaboración

Hoy más que nunca, el arte tiene la posibilidad de tejer redes reales y humanas.

Yo lo vivo como una certeza:
un fotógrafo puede dialogar con un poeta, una obra audiovisual puede abrazar una lectura literaria, una muestra puede transformarse en un encuentro multidisciplinario.

Estos encuentros no siempre nacen de estructuras formales. A veces surgen de algo más profundo: una conversación, un proyecto compartido, una obra que convoca, una mirada común sobre el mundo.

No se trata solo de “trabajar juntos”.
Se trata de reconocerse en la sensibilidad del otro.

¿Colaboración? ¿Muestra colectiva? Algo más

Tal vez no haga falta una etiqueta exacta.

Cuando artistas nos organizamos para encontrarnos, exponer y compartir procesos, sucede algo más grande que una simple exposición.

Sucede comunidad.
Sucede intercambio.
Sucede ayuda mutua en la difusión del arte, en la visibilidad, en el crecimiento de cada obra.

Aprendí que cuando un artista abre la puerta a otro, no pierde espacio: engrandece el mundo.
El arte compartido no se divide. Se multiplica.

Un encuentro que ya empezó antes de suceder

Hay vínculos artísticos que nacen antes del saludo formal.

Eso me ocurre con Leo Vukelić y Vladimir Frelih, artistas de Croacia con quienes aún no he compartido presencialmente, pero con quienes siento una cercanía creativa profunda.

Pronto vendrán a Ushuaia, al sur del mundo, y tendré el honor de acompañarlos en su obra DRAVA.

Y aunque ese encuentro todavía está por suceder, el diálogo ya existe.
Existe en la obra.
Existe en la sensibilidad.
Existe en la certeza de que el arte no reconoce fronteras geográficas.

Cuando el arte une territorios

Que artistas de Croacia y de Argentina compartan experiencias no es solo un evento cultural.

Para mí es un gesto simbólico.

Es decir que el arte puede tender puentes entre historias, paisajes y memorias. Que una obra puede viajar antes que las personas. Que una idea puede reunir lo que los mapas separan.

Estos encuentros enriquecen a todos:

  • al artista que llega
  • al que recibe
  • al público
  • y al propio territorio que se convierte en espacio de diálogo

Difundir el arte también es crear

Muchos artistas trabajamos en soledad. Pero cuando nos organizamos, cuando compartimos redes, cuando difundimos juntos, ocurre algo poderoso: el arte se vuelve más visible y más humano.

Organizar encuentros, exposiciones, lecturas, muestras o intervenciones también es una forma de obra.

Porque así:

  • se crean espacios
  • se generan vínculos
  • se construye memoria cultural
  • se fortalece la comunidad artística

Difundir el arte de otros no apaga la propia luz. La hace crecer.

Una experiencia que recién comienza

Este próximo encuentro no es solo una actividad cultural. Para mí es una experiencia de crecimiento, de intercambio, de aprendizaje mutuo.

Es la confirmación de algo que el arte me enseñó muchas veces:

Podemos no conocernos todavía,
pero ya compartimos un mismo territorio: el de la creación.

Y en ese territorio, no hay distancias.

A los artistas que lean esto…

Si sos artista (de cualquier lenguaje)  tal vez ya viviste esta sensación: sentirte cercano a alguien cuya obra te habla antes de conocer su voz.

Te invito a animarte a esos encuentros.
A escribir. A proponer. A unir.
A construir redes donde el arte circule, respire y encuentre nuevos paisajes.

Porque cuando los artistas se encuentran, el mundo se vuelve un poco más habitable.

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