Cuando el mundo se sostiene con gestos pequeños

Cada 20 de diciembre, el mundo celebra el Día Internacional de la Solidaridad Humana, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2005, con el objetivo de reafirmar que la solidaridad no es un valor abstracto, sino una responsabilidad compartida entre personas, pueblos y naciones.

Este día nace como parte del compromiso internacional por erradicar la pobreza, reducir las desigualdades y fortalecer los lazos humanos en un mundo atravesado por crisis sociales, climáticas y humanitarias. La ONU reconoce que sin solidaridad no hay paz posible, ni justicia duradera, ni futuro común.

¿Qué es la solidaridad?

La solidaridad es reconocerse en el otro.
Es comprender que nadie se salva solo.
Es transformar la empatía en acción concreta.

No es caridad ocasional, sino compromiso sostenido.
No es un gesto aislado, sino una forma de habitar el mundo.

Como escritora de literatura por la paz, y como representante del Movimiento de Paz Austral y del Movimiento Internacional de Cien Poetas por la Paz, entiendo la solidaridad como una práctica cotidiana que empieza en la palabra, pero no termina en ella. La palabra nombra, despierta, convoca. La acción sostiene.

Un valor con presencia global

El Día Internacional de la Solidaridad Humana se conmemora especialmente en espacios vinculados a:

  • organizaciones sociales y humanitarias,
  • movimientos por la paz y los derechos humanos,
  • ámbitos educativos, culturales y comunitarios,
  • países donde la cooperación internacional y la justicia social forman parte del debate público.

Pero más allá de los actos oficiales, esta fecha vive allí donde alguien extiende la mano, donde se comparte el pan, el tiempo, la escucha o la palabra.

Solidaridad y paz: un mismo lenguaje

No hay paz sin solidaridad.
Y no hay solidaridad verdadera sin justicia.

Y como escribió Eduardo Galeano:

“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.”

La solidaridad es ese hilo invisible que une lo pequeño con lo inmenso. Lo cotidiano con lo histórico.

La palabra como acto solidario

Desde la poesía y la literatura, la solidaridad se expresa en la capacidad de nombrar el dolor ajeno sin apropiárselo, de dar voz a quienes no siempre son escuchados, de construir puentes en lugar de muros.

Cien Poetas por la Paz nace justamente de esa convicción: que la palabra puede ser un acto político en el sentido más humano del término, un gesto de cuidado hacia el mundo.

Para los niños: pequeños versos solidarios

Porque la solidaridad también se aprende desde temprano, comparto estos breves versos, pensados para niñas y niños:

UNA MANO SOLA

NO PUEDE ABRAZAR EL MUNDO

DOS MANOS JUNTAS

PUEDEN CUIDAR UN ÁRBOL

ARRIBA EL CIELO

ABAJO LA TIERRA

EN EL MEDIO

NOSOTROS

AYUDÁNDONOS

Un llamado simple y profundo

En este Día Internacional de la Solidaridad Humana, recordemos que no se trata de grandes gestas, sino de gestos conscientes. De elegir no mirar hacia otro lado. De entender que la paz no es un estado lejano, sino una construcción diaria.

La solidaridad es el lenguaje silencioso de la humanidad cuando decide no romperse.

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