Para quienes hemos construido una vida con el eco de otro mar y otras lenguas, la migración no es un capítulo, sino una condición. En mi camino como escritora y educadora, pocos autores han capturado la esencia de este fenómeno con la sensibilidad del psicoanalista y escritor León Grinberg.

Su trabajo sobre el desarraigo y el duelo migratorio ofrece un marco invaluable para entender la experiencia de mi propia identidad cultural y la de la gran Diáspora Croata en el mundo.

Esta entrada es una invitación a explorar esa «maleta invisible» que todo migrante lleva, y que resuena profundamente en lectores en Argentina, Croacia y el resto del mundo.

El Legado de Grinberg: Memoria, Duelo y el Exilio Interior

El aporte fundamental de León Grinberg (junto a su esposa Rebeca) radica en haber articulado el proceso de migración y exilio con el duelo. Para Grinberg, migrar implica un duelo por el paisaje, los afectos, la cultura y, sobre todo, por una parte de la propia identidad que se deja atrás.

Grinberg conceptualizó la experiencia migratoria como un proceso complejo que puede generar una «neurosis de desarraigo», donde el individuo se encuentra en un limbo: ya no pertenece completamente a su lugar de origen ni termina de integrarse al nuevo.

Su obra nos enseña que el migrante vive con la presencia constante de lo que ya no está. Esta memoria latente, lejos de ser un fantasma, es la semilla de una nueva identidad.

Esta perspectiva es clave para comprender las historias de los croatas en Argentina, de la Patagonia, y de cualquier comunidad diaspórica.

Esta teoría además, tiene una resonancia profunda en Ushuaia, Tierra del Fuego. La ciudad es un verdadero crisol de razas, una sociedad en constante movimiento donde la mayoría de sus habitantes no son originarios del lugar.

La vida en el extremo Sur es una sucesión de llegadas y, a menudo, de partidas. Muchos regresan a sus tierras de origen. Esta dinámica social de constante flujo acentúa el sentimiento de desarraigo y de la «presencia de la ausencia» que describe Grinberg.

En este contexto, la identidad se construye rápidamente, apoyada en una fuerte conexión humana entre quienes comparten la misma condición de no ser «del lugar». La memoria se vuelve un ancla vital.

Raíces Croatas y la Maleta Invisible: El Duelo en la Diáspora

La experiencia que Grinberg describe se vuelve vívida al mirar nuestra propia historia. La Diáspora Croata es un ejemplo conmovedor del proceso migratorio:

El Idioma como Recuerdo: La lucha por mantener la lengua, los dialectos y las canciones se convierte en un acto de resistencia contra el olvido, un intento de sostener la identidad cultural a miles de kilómetros.

La Doble Pertenencia: El migrante construye una identidad bicultural. Se ama la nueva tierra (Argentina) y se honra la sangre de la tierra madre (Croacia). Este «doble hogar» es el resultado exitoso del duelo migratorio.

Memoria y Patrimonio: Mis proyectos literarios («Raíces de Mar y Tierra») exploran precisamente cómo la memoria de los ancestros es el patrimonio más valioso que se puede transmitir. Grinberg nos da el lenguaje para analizar ese proceso.

El legado de Grinberg no es solo un marco teórico; es un llamado a la comprensión y la empatía. Nos enseña que para entender a un migrante, debemos ver la maleta que lleva dentro.

¡Ahora te pregunto a ti!

Si pudieras abrir esa «maleta invisible» que llevas contigo, ¿qué objeto o recuerdo de tus raíces crees que definiría mejor tu identidad actual? ¿Cómo ha procesado tu familia el duelo migratorio?

¡Comparte tu experiencia y honremos juntos la memoria de nuestro camino!

Deja un comentario