Mosaico de Colores y Esperanza
En cada 21 de septiembre, el aire de Ushuaia se carga de un significado especial. Más allá del viento que barre el canal, hay una energía de propósito y reflexión. Este año, en la celebración del Día Internacional de la Paz, un elemento se convirtió en el corazón simbólico del encuentro: los Manifiestos de Paz, una obra de arte colectiva que nos recuerda que la paz se construye con palabras, una a una.
Esta iniciativa, que en sus inicios fue concebida como la «Bandera Planetaria», ha evolucionado con el tiempo. La idea original de crear una bandera de paz gigante a partir de miles de pequeños paños se transformó en algo aún más íntimo y personal: un manto, un tapiz de manifiestos. Su gran tamaño y la profundidad de sus mensajes hacen que el término «bandera» se quede corto. Cada pieza de tela es un universo de sueños, un lienzo donde cada persona plasma su compromiso, su deseo de un mundo más armónico.
El poder sanador del léxico de paz
El paño de los manifiestos no es solo una superficie para escribir; es una invitación a practicar lo que llamamos el léxico de paz. Este no es un vocabulario abstracto, sino un acto consciente de elegir palabras que construyan en lugar de dividir. En un mundo donde el lenguaje puede generar confrontación, el acto de escribir un manifiesto es un ejercicio de esperanza. Se trata de usar palabras como «respeto,» «diálogo,» «empatía» y «perdón» no solo como conceptos, sino como herramientas para la vida diaria. Cada frase en esos paños demuestra el poder que tienen las palabras para trascender fronteras físicas y culturales, creando un entendimiento universal.
Esta noble tradición ha echado raíces en nuestra ciudad. El Movimiento de Paz Austral ha cultivado esta idea durante años a través de diversas actividades culturales, desde talleres hasta encuentros literarios, convencidos de que la paz se siembra a través del arte y la educación. Su dedicación ha mantenido viva la llama de este proyecto colectivo en el punto más austral del continente.
Una voz de la diáspora en el fin del mundo
Pero este año, la iniciativa cobró una profundidad especial. La Asociación de Croatas en Argentina-Ushuaia TDF le dio un giro innovador y profundamente simbólico. Como diáspora en el confín del mundo, buscarlmos una forma de honrar las raíces mientras se unían a un mensaje universal. Con gran emoción, confeccionamos nuestros manifiestos sobre paños rojos y blancos, los colores del escudo de la patria croata.
Esta elección no fue casual. Fue un acto de memoria y de esperanza. Al unir los colores de nuestros ancestros a un mensaje de paz global, como comunidad croata de Ushuaia demostramos que la identidad cultural no es una barrera, sino un puente hacia la unidad. Con cada letra escrita, buscamos transmitir un mensaje de unidad, esperanza y acuerdos, mostrando que, a pesar de la distancia, los lazos de la diáspora pueden convertirse en hilos que tejen un futuro de armonía para todos.
El resultado es más que una obra de arte, es un testamento al poder de la palabra, de la comunidad y del compromiso individual. Los manifiestos de paz son un recordatorio tangible de que cada persona tiene la capacidad de contribuir a un mundo mejor. Desde el fin del mundo, el eco de estos mensajes nos llega, demostrando que la paz es un viaje que todos podemos emprender, una palabra a la vez.

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