Un repique por la paz: Celebración en la Plaza Campana de la Paz de Ushuaia 2025
Cada 21 de septiembre, el mundo se une para honrar la paz como un valor universal, y en Ushuaia, no somos la excepción. Este año, nuestra ciudad se sumó a la celebración global en un lugar emblemático: la Plaza Campana de la Paz. El evento fue organizado por el Movimiento de Paz Austral, integrado por embajadas y embajadores de paz, quienes con su trabajo y compromiso hicieron posible este encuentro.
Nos acompañaron la Embajadora de Paz, Carolina Biott ; la Embajadora de Paz, Amanda Beban, en representación de la Asociación de Croatas en Argentina-Ushuaia TDF; la Asesora de Escritores por Mil Milenios de Paz, y embajadora de Paz Silvina Biott, quien también representa a Cien Poetas de Paz junto a Graciela Pincol; y la artista Laura Aguilera, de Planeta de Origen. Todos ellos, acompañados por integrantes de la Municipalidad de Ushuaia, se unieron para recordarnos que construir la paz es un trabajo que nos involucra a todos.
La campana que resuena en el fin del mundo
El corazón del evento fue la imponente campana, acompañada por la hermosa escultura de una grulla de origami de hierro, un ícono de paz a nivel mundial. Con cada repique, la campana resonaba como un llamado a la comprensión, el diálogo y la construcción colectiva de un futuro más justo y solidario.
Bajo un cielo azul y con el viento patagónico ondeando banderas de Argentina, Croacia y Tierra del Fuego, la plaza se llenó de vida. Un detalle conmovedor fue la presencia de un paño único, confeccionado con manifiestos de paz de la Asociación Croata en Argentina-Ushuaia. Este paño, confeccionado en rojo y blanco en honor a la patria croata, nos recordó que la paz se construye a través de pequeños gestos cotidianos que unen a las personas y sus culturas.
Voces y versos por la paz
Vecinos, artistas, docentes y representantes de diversas instituciones se congregaron para compartir este día especial. Las palabras y las reflexiones llenaron el aire, creando una atmósfera de unidad y esperanza. Un momento destacado fue la lectura de versos de cien poetas por la paz, que iluminó aún más el espíritu de la jornada.
La celebración fue una oportunidad para unirnos al lema propuesto por la ONU: «Actúa ahora por un mundo pacífico», un llamado urgente a la acción individual y colectiva.
El mensaje fue claro: la paz no es un concepto abstracto, sino un compromiso activo que renovamos día a día. Celebrar la paz en Ushuaia, en el «confín del mundo», nos demuestra que no hay barreras para este ideal. La paz no conoce fronteras. Se cultiva en nuestros hogares, en las escuelas, en los espacios comunitarios y, sobre todo, en el corazón de cada persona.
Que este día, y cada día que sigue, sea una oportunidad para detenernos, reflexionar y reafirmar nuestro deseo de vivir en un mundo donde la paz sea la única opción.
Un camino de luz: La paz continúa en el Laberinto «Camina la Luz»
La celebración del Día Internacional de la Paz en la Plaza Campana de la Paz fue solo el comienzo. La artista Laura Aguilera, representante de Planeta de Origen, nos invita a continuar el camino por la paz en su Laberinto «Camina la Luz», un espacio único donde se une el arte, la naturaleza y la reflexión.
El Laberinto de Planeta de Origen es una extensión de la paz que buscamos construir. A través de este recorrido simbólico, cada persona tiene la oportunidad de «caminar la luz», conectando con su interior y reafirmando el compromiso personal de vivir en armonía con el entorno.
Este espacio es una invitación a la introspección y al compromiso. Únete a esta experiencia y sé parte de un movimiento que, desde el fin del mundo, busca expandir la paz, un paso y una luz a la vez.
El viento patagónico trajo hoy un mensaje diferente. Más que un frío que cala los huesos, se sintió como un suspiro de la tierra. Este 21 de septiembre, en la Plaza Campana de la Paz de Ushuaia, no solo celebramos una fecha, sino que nos detuvimos a reflexionar sobre lo que significa la paz para cada uno de nosotros.
Un reflejo personal: Paz en las palabras, en la enseñanza y en la sangre
Como escritora, creo firmemente que la paz se escribe. No solo en los grandes tratados, sino en los poemas que nos conectan con el alma de otros, en los cuentos que nos enseñan a ver el mundo a través de otros ojos. Las palabras, si bien pueden crear divisiones, son la herramienta más poderosa que tenemos para construir puentes de entendimiento y empatía, para dar voz a quienes no la tienen y para narrar las historias de reconciliación que tanto nos inspiran.
Como educadora, sé que la paz no es un concepto que se aprende de memoria, sino una semilla que se planta en el corazón de cada niño. En el aula, mi trabajo es mucho más que impartir conocimientos; es cultivar el respeto, fomentar el diálogo y celebrar la diversidad. Cada lección sobre la importancia de escuchar al otro, de resolver conflictos sin violencia y de valorar lo diferente, es un ladrillo más en la construcción de un futuro más justo y solidario.
Y como descendiente de croatas, hoy mi corazón se llenó de un sentimiento especial. El paño rojo y blanco, con los mensajes bordados, no era solo un objeto; era un reflejo de mi historia. Llevo en la sangre el legado de un pueblo que ha conocido la adversidad y que, por eso, valora la paz con una profundidad única. Ver cómo los colores de la patria croata se unían a los mensajes de paz en el fin del mundo, fue un recordatorio conmovedor de que la paz es el legado más valioso que podemos dejar, un legado que honra a nuestros ancestros y nos inspira a construir un hogar más armonioso en esta nueva tierra.
La paz, en el fondo, es un acto de amor cotidiano. Es un compromiso que renovamos en la escritura, en la enseñanza y en el recuerdo de nuestras raíces. Es un privilegio haberlo celebrado hoy en el confín del mundo, donde la distancia nos une y el viento nos trae un eco de esperanza.




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