Un viaje de paz a través de las palabras
Escribir sobre la paz es más que una elección, es un compromiso. Durante décadas, mi pluma ha sido una herramienta para difundir valores de armonía y convivencia, una travesía que se ha reflejado en la evolución de mi escritura y en mi trabajo como parte de 100 Poetas por la Paz, un proyecto que está a punto de celebrar su décima edición, entre otros.
Mi camino literario ha estado siempre guiado por el léxico de paz, un concepto que va más allá de la simple palabra «paz». Se trata de un conjunto de términos, metáforas y expresiones que, en lugar de nombrar directamente la paz, la construyen y la evocan. Son palabras como «concordia», «unidad», «coexistencia», «solidaridad», «empatía», «diálogo» y «compasión», que tejen una red de significados orientada a la no-violencia y al entendimiento mutuo.
Al inicio de mi trayectoria, me enfocaba en narrar la paz de forma explícita. Con el tiempo, mi estilo ha evolucionado hacia una escritura más sutil. Hoy, la paz se teje entre líneas, se esconde en metáforas y se revela a través de personajes que practican la bondad sin heroicidad, en escenarios donde la naturaleza nos enseña sobre la coexistencia, y en diálogos que demuestran el poder de la escucha.
Tips para cultivar el léxico de paz en tu escritura
Si te interesa escribir con una perspectiva de paz, aquí te comparto algunos de los «tips» que he aprendido en el camino:
- Reemplaza la confrontación por la colaboración: En lugar de «luchar por la paz», opta por «trabajar para la paz» o «construir la paz». Este simple cambio de verbo transforma la acción de un enfrentamiento a un acto de creación y cooperación.
- Usa sinónimos y palabras evocadoras: En lugar de solo decir «paz», utiliza palabras que la representen en diferentes contextos. Habla de «sosiego» para la paz interior, de «armonía» para las relaciones, o de «tranquilidad» para el ambiente.
- Crea imágenes pacíficas: La metáfora es tu mejor aliada. Compara la paz con una «isla serena en medio del mar», con el «silencio de la nieve» o con el «fluir de un río». Estas imágenes conectan emocionalmente con el lector y transmiten el mensaje de forma poderosa.
- Enfócate en los valores, no solo en el concepto: En mi escritura para niños, no nombro la paz, sino que hablo de la importancia de compartir, de ayudar a los demás, de escuchar con el corazón y de la belleza de la diversidad. Al hablar de estos valores, la paz emerge de forma natural.
Esta evolución me ha llevado a un nuevo y apasionante desafío: hablarle a los niños. He descubierto que no es necesario nombrar la paz para enseñarla. A través de versos y relatos sencillos, podemos transmitir valores fundamentales como la amistad, la solidaridad, el coraje y la alegría de compartir. Mi objetivo es que, en la diversidad de mis versos, los niños encuentren palabras que les resuenen y que, sin saberlo, los guíen hacia un futuro más pacífico.
El poder de la palabra es infinito; puede llegar a los rincones más lejanos del mundo y a los corazones de personas de todas las edades. Mi esperanza es que este viaje literario inspire a otros escritores, a quienes aman la paz y a quienes simplemente buscan una lectura que los invite a reflexionar sobre el mundo que estamos construyendo.
¿Qué palabras usas tú para construir paz en tu día a día? Me encantaría leerte en los comentarios.
Te comparto algunos de los versos compartidos en Cien Poetas por la Paz, y otras ediciones de la editorial aBrace para la Fundacion Mil Milenios de Paz.










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