Mis libros también viajan. Algunos regresan conmigo.
Otros, en cambio, se quedan, como raíces recién sembradas.

Durante mi paso por Croacia, no solo fui yo quien caminó entre sus calles, aprendió su lengua, conoció sus historias y escuchó el murmullo del mar Adriático.
Mis libros también viajaron conmigo. Y algunos decidieron quedarse.

Hoy puedo decir con emoción que mis palabras viven también en Split, la ciudad que me recibió con su lengua nueva y sus memorias antiguas. Allí dejé ejemplares de mis libros, entre ellos Yuico, Luna Sigilosa, Su Majestad, Sembremos la Paz y Plavo More, como ofrenda poética y cultural a una tierra que siento como propia.

Pero no solo eso: uno de ellos, Plavo More, tuvo su pequeño momento de luz en Zagreb, la capital, donde fue parte de una noche muy especial. En el marco de la Variete i Party “Doviđenja!”, organizada por el colectivo artístico MigrArt, junto al Ministerio de Demografía y Migración de Croacia y otras instituciones, se compartieron expresiones culturales de distintas comunidades migrantes.

Allí, entre música, danza, proyecciones, arte y poesía, Plavo More dijo “preživio sam” (sobreviví), y se hizo voz. En ese evento diverso, gratuito y lleno de energía joven, mis versos bilingües (nacidos entre el mar Austral y el Adriático) encontraron nuevos oídos, nuevas orillas, y tal vez nuevas raíces.

Porque escribir es también dejar huellas,
y cada libro que se queda es una parte de mí que permanece,
esperando ser leída, sentida, abrazada.

Gracias Split, gracias Zagreb, gracias a cada persona que acarició mis palabras con su mirada curiosa.
Seguimos viajando juntas: mis letras.y yo.

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